
¿Conviene seguir comprando software empresarial, o hacer que un agente de IA lo construya? Según la encuesta mundial «The State of AI in 2026» de McKinsey, publicada a principios de septiembre de 2026, el 32 % de las empresas ya ha renunciado a comprar al menos un producto de software porque podía construirlo internamente con herramientas de codificación agéntica. Para una pyme que compara cada mes sus suscripciones SaaS con alternativas internas, esta cifra merece un análisis serio.
En resumen
- El 32 % de las empresas renunció a comprar al menos un software en 2026 gracias a las herramientas de codificación agéntica, según McKinsey (encuesta realizada del 4 de mayo al 8 de junio de 2026, 1.719 encuestados en 97 países).
- El sector tecnológico encabeza la lista (41 %), seguido de la salud (39 %) y los servicios profesionales (38 %).
- Entre las empresas más avanzadas en IA («high performers»), casi el 50 % evita ya la compra de software, frente al 31 % del resto.
- La proporción de grandes empresas que despliegan agentes de IA «a escala» en al menos una función pasó del 27 % al 40 % en un año.
- La otra cara de la moneda: 1 de cada 5 organizaciones afirma ya limitar su uso de la IA por el coste de explotación.
El giro "build vs buy" documentado por McKinsey
El build vs buy (construir o comprar) es una disyuntiva clásica en la empresa: desarrollar una herramienta internamente o suscribirse a un software ya existente. Lo que cambia en 2026, según McKinsey, es el coste de la opción «construir». Las herramientas de codificación agéntica, es decir, agentes de IA capaces de escribir, probar y corregir código de forma en gran medida autónoma a partir de instrucciones en lenguaje natural, hacen accesible el desarrollo interno a equipos que hace dos años nunca habrían planteado programar su propia herramienta.
La encuesta, realizada en línea del 4 de mayo al 8 de junio de 2026 entre 1.719 encuestados en 97 países, mide con precisión este cambio: el 32 % de las organizaciones renunció a comprar al menos un producto de software porque podía construirlo internamente con estas herramientas.
Una brecha clara entre las empresas más avanzadas y el resto
El movimiento no es uniforme. McKinsey distingue a los «high performers», el 6 % de las organizaciones que atribuyen a la IA al menos un 5 % de su resultado operativo (EBIT), del resto de encuestados. En estas empresas más avanzadas, casi la mitad ya evita comprar software gracias a la IA agéntica, frente al 31 % del resto. Dicho de otro modo: cuanto más domina una organización la IA, más se inclina hacia «construir».
Esta brecha también se refleja en el despliegue de agentes de IA a gran escala. Entre las empresas con más de mil millones de dólares de ingresos anuales, la proporción que hace funcionar agentes de IA «a escala» en al menos una función pasó del 27 % al 40 % en un solo año.
Una pyme no tiene, evidentemente, el presupuesto de una multinacional. Pero la lógica es trasladable: cuanto más se forma un equipo en herramientas agénticas, más puede plantearse construir una herramienta a medida en lugar de pagar una suscripción genérica mal ajustada a sus necesidades.
Comprar o construir: cómo decidir en una pyme
La pregunta no es «comprar o construir» de forma binaria, sino en qué momento cada opción se vuelve pertinente. Un software estándar suele seguir siendo la mejor opción para necesidades genéricas bien cubiertas por el mercado (contabilidad, nóminas, un CRM clásico). Construir resulta interesante para una necesidad específica, mal cubierta por la oferta existente, o para una pequeña herramienta interna con bajo riesgo de seguridad.
Comprar software (SaaS)
Puesta en marcha rápida, soporte del proveedor incluido, actualizaciones automáticas. Coste recurrente por usuario, funciones a veces sobredimensionadas o mal adaptadas, y dependencia de la hoja de ruta del proveedor.
Construir con un agente de IA
Herramienta ajustada exactamente a la necesidad, sin suscripción recurrente una vez construida. Requiere un mínimo de competencia interna para definir, probar y mantener la herramienta, y vigilancia sobre la seguridad de los datos tratados.
La tabla siguiente resume los criterios a examinar antes de decidir.
| Criterio | Comprar (SaaS) | Construir (agente de IA) |
|---|---|---|
| Tiempo de puesta en marcha | Rápido, a menudo unos días | Variable, según la complejidad de la herramienta |
| Coste | Suscripción recurrente por usuario | Coste de desarrollo puntual, luego mantenimiento |
| Personalización | Limitada a las opciones del proveedor | Ajustada con precisión a la necesidad del negocio |
| Mantenimiento | A cargo del proveedor | A cargo de la pyme (actualizaciones, errores, seguridad) |
| Riesgo si falla | Bajo, se puede cambiar de proveedor | Más alto si la herramienta se vuelve crítica sin competencia de respaldo |
Los límites que hay que conocer antes de lanzarse
El entusiasmo por «construir» tiene una cara oculta que McKinsey no disimula. Una quinta parte de las organizaciones encuestadas ya declara limitar su uso de la IA por el coste de explotación, una proporción estable sea cual sea el tamaño de la empresa. Construir una herramienta con un agente de IA no es, por tanto, gratuito: hay que contar el tiempo de definición, las iteraciones de prueba y, sobre todo, el mantenimiento a largo plazo, a menudo subestimado.
Para recordar
Una herramienta interna construida con un agente de IA no tiene un servicio de soporte al que llamar en caso de avería. Antes de prescindir de un software del mercado, una pyme debe asegurarse de contar, internamente o a través de un proveedor de confianza, con la competencia necesaria para mantener la herramienta en el tiempo, en particular en materia de seguridad de los datos.
Otro punto de atención: una herramienta construida internamente para tratar datos de clientes o información sensible debe cumplir las mismas exigencias de seguridad y cumplimiento normativo (RGPD en particular) que un software comprado. «Construir» no exime de ninguna obligación legal.
Qué cambia esto concretamente para su pyme
De esta encuesta se derivan tres reflejos prácticos para una pyme. Primero, cartografiar las suscripciones SaaS existentes e identificar las que cubren una necesidad simple, repetitiva y bien definida: son las mejores candidatas a ser sustituidas por una herramienta interna ligera. Segundo, no lanzarse sin una competencia mínima de definición, interna o a través de un proveedor de confianza, para evitar que una herramienta «improvisada» con un agente de IA se convierta en un punto débil técnico. Tercero, abordar la cuestión del coste de explotación desde el principio: un agente de IA facturado por uso puede costar rápidamente más de lo previsto si su uso se dispara, un punto que McKinsey ya identifica como un freno real para una organización de cada cinco.
Con un optimismo mesurado, este giro documentado por McKinsey confirma una tendencia de fondo: las herramientas agénticas hacen accesible el desarrollo de software a equipos que antes nunca se habrían planteado esta opción. Queda en manos de cada directivo de pyme evaluar, función por función, si comprar sigue siendo la opción más segura o si construir se ha vuelto por fin realista.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el "build vs buy" aplicado a la IA agéntica?
Es la disyuntiva entre comprar un software existente (SaaS) y construirlo internamente con herramientas de codificación agéntica, agentes de IA capaces de escribir y probar código de forma en gran medida autónoma a partir de instrucciones en lenguaje natural.
¿Le conviene realmente a una pyme construir su propia herramienta en vez de comprar software?
Depende de la necesidad. Para una necesidad genérica bien cubierta por el mercado (contabilidad, CRM estándar), comprar suele seguir siendo más seguro. Construir resulta rentable para una necesidad específica, mal cubierta por la oferta existente, siempre que se disponga de la competencia para mantener la herramienta en el tiempo.
¿Cuál es el principal riesgo de construir una herramienta con un agente de IA?
El principal riesgo es el mantenimiento a largo plazo: a diferencia de un software comprado, una herramienta interna no tiene soporte del proveedor. El coste de explotación de un agente de IA facturado por uso también puede subir más rápido de lo previsto, un freno ya citado por una organización de cada cinco según McKinsey.
¿De dónde viene la cifra del 32 % de empresas que renuncian a comprar software?
Proviene de la encuesta mundial «The State of AI in 2026» de McKinsey, realizada en línea del 4 de mayo al 8 de junio de 2026 entre 1.719 encuestados en 97 países, en todos los sectores y tamaños de empresa.
Para profundizar en las herramientas y el uso práctico de la IA en la empresa, consulte nuestra guía Cómo elegir su modelo de IA en 2026, nuestro artículo sobre los agentes de IA en la empresa, y el conjunto de nuestros recursos sobre IA empresarial.


